Ibiza es un paraíso subacuático gracias a la Posidonia, una planta marina del mar Mediterráneo. La posidonia es la responsable de que Ibiza tenga unas asombrosas y cristalinas aguas de diferentes tonalidades, principalmente los tonos turquesa. En ella podemos encontrar múltiples bellezas infinitas, un claro ejemplo es el fascinante caballito de mar. Aquí, en el Mediterráneo, las especies más comunes que podemos encontrar son dos: Hippocampus guttulatus e Hippocampus hippocampues, y para poder apreciarlos tendrás que sumergirte en el gran azul.

Hoy hablaremos sobre los caballitos de mar. También conocidos como hipocampos, término que hace referencia a su nombre científico “Hippo campus”, el cual proviene de la combinación de dos vocablos del griego clásico: “hippos” que significa caballo y “kampos” que significa monstruo de mar. Los caballitos aparentan ser frágiles, delicados y enigmáticos, sin embargo, para los griegos y los romanos los caballitos representaban la fuerza y el poder. Historias inspiradas en su forma, esa elegante fusión entre un pez y un caballo, capaces de cabalgar sobre las olas, ellos eran los encargados de tirar del carro del dios del mar conocido como Poseidón o Neptuno.

Este enigmático animal es un pez muy peculiar con una biología y un comportamiento único en el reino animal, y pertenece a la familia de los Syngnathidae, palabra que significa mandíbula fusionada.

Son muchas las características que hacen de estos pequeños animales marinos seres únicos en la naturaleza y a pesar de estar clasificados como peces y vivir en el agua, debido a la forma de su cuerpo, son malos nadadores y se mueven con lentitud y elegancia. La reducida capacidad de natación de estos peces se debe a una serie de limitaciones impuestas por las características de sus aletas, carecen de aleta caudal y aleta ventral. Así que las aletas que toman protagonismo en su natación son la dorsal, que los impulsa hacia delante, y las pectorales para girar a derecha o izquierda. Muchos de ellos llegan incluso a morir de agotamiento cuando se ven atrapados en fuertes corrientes marinas. Por este motivo, prefieren anclarse con sus colas prensiles a la posidonia o a los corales y algas.

Si bien hay más de 40 especies de caballitos de mar (14 de ellas descubiertas en los últimos 8 años), y a pesar de ser un icono de la rica biodiversidad de nuestros océanos, muchos aspectos de estos animales son desconocidos.

Los caballitos de mar son una de las criaturas más curiosas de la madre naturaleza. Los hay de diferentes tamaños, entre un centímetro y medio y 35 centímetros, también los hay de diversos colores, sobre todo, en rojo, naranja, amarillo, verde o gris. También tienen rayas o puntos, con hocicos largos o cortos e incluso pueden cambiar su color para camuflarse y pasar desapercibidos ante sus enemigos.

Estos maravillosos animales se alimentan de presas vivas, pero, por ser muy lentos desarrollaron su propio método de captura. Los ojos, ubicados a cada lado de la cara, pueden mirar en direcciones distintas y de forma independiente, teniendo una visión casi completa sobre lo que ocurre a su alrededor, esto le permite ubicar a las presas con más facilidad. Pero su arma secreta consiste en una succión de exactitud milimétrica debido a que no poseen dientes. Un organismo planctónico que nade dentro de un radio de cuatro centímetros del alargado hocico será absorbido hacia la entubada boca a tal velocidad que le resultará imposible escaparse. Pero esta succión solo es efectiva a distancias cortas, si tienen que desplazarse para conseguir alimentos, prefieren esperar a que pase un bocado más fácil de capturar.

Un caballito de mar en edad juvenil se alimenta por un espacio de diez horas diarias y durante ese tiempo consume más de 3.600 crías de minúsculos crustáceos y zooplancton.

Hay historias que cuentan que los caballitos de mar una vez que encuentran pareja ya no se despegan de ella. Esto produjo que sean vistos como el símbolo del romance, la unión y el amor. Decían incluso que, si eran separados, su pareja moriría de soledad.

Pero esto está muy lejos de la realidad….

Su dócil apariencia engaña. En la época de apareamiento la rivalidad entre machos y hembras se hace patente, ambos sexos compiten por aparearse, recurren a la fuerza incluso a la violencia para a alejar a sus competidores.

Los caballitos de mar, junto con los peces pipa, son únicas criaturas en el mundo animal cuyos machos son los que llevan a cabo el embarazo.

Primero se da el encuentro, donde se enamoran, la hembra y el macho empezarán una bella danza de apareamiento que es muy lenta y llena de caricias en donde parecen fundirse en un abrazo. Ambos flotando con sus colas entrelazadas.

El macho se encarga de fecundar los huevos y los incubará por un período de dos meses. Por lo que, si ven un caballito de mar con la zona abdominal un poco más voluminosa, seguramente sea un papá embarazado.

La hembra solo se limita a depositar sus huevos en un minúsculo orificio de la bolsa incubadora que el macho tiene en la parte delantera de la cola y luego se alejará para siempre.

El parto dura varias horas incluso puede llegar a durar hasta 2 días, cuando llega el momento, el cuerpo del macho comienza con movimientos convulsivos y se contrae de manera intermitente. El caballito de mar comienza a expulsar las crías de forma aislada y grupal dando a luz a varias docenas de diminutos bebés caballitos de marque apenas alcanzan los diez milímetros.

Terminado el parto, el padre abandonará a sus hijos a su suerte no sin antes devorar a algunos de ellos si quedan a su alcance.

Los bebés caballitos, desde su nacimiento, son seres totalmente independientes y muchos de ellos forman parte del plancton. Los pequeños que logran sobrevivir llegarán a la madurez sexual con tan solo 3 meses de edad y su esperanza de vida será de tan solo uno a cuatro años.

Estas criaturas son de las más bellas y fascinantes de la naturaleza, pero están seriamente amenazadas. Hoy su delicada y frágil figura corre grave peligro de desaparecer de nuestros mares y océanos. Más de 30 millones de caballitos son separados de su hábitat natural cada año y esta disminución de la población está directamente relacionada con el mercado de la medicina oriental, creyendo que secos y en polvo curan diversas enfermedades.

Por eso es muy importante implementar medidas de conservación marina. Por ejemplo, como la que se implementó en Sydney donde los investigadores del puerto de Sídney han construido los llamados «hoteles para caballitos de mar» bajo el agua, con el objetivo es restaurar su hábitat y favorecer su reproducción. Queriendo conseguir dos cosas con este proyecto: primero, poder criar estos animales en un acuario y liberarlos en la naturaleza. Y segundo, que los hoteles para caballitos de mar les proporcionen un hábitat adecuado.

Como buceadores y ciudadanos implicados en la conservación de la naturaleza debemos aprovechar cualquier momento para cuidar, proteger y observar nuestra naturaleza.

Ahora me gustaría invitarlos a bucear conmigo, pero antes quiero contaros mi primera vez, la primera vez que vi un caballito de mar. Después de haber buceado en muchos mares y tener más de 2000 buceos, fue aquí en las aguas tranquilas y cristalinas de Ibiza donde lo vi por primera vez.

Esa mañana, recuerdo que me tocó a mí guiar el grupo que vino a bucear. También recuerdo que un ex alumno de Open Water vino después de mucho tiempo, ahora convertido en un excelente Rescue Diver, para compartir nuevamente burbujas con nosotros.

Estábamos buceando en un islote llamado Malvin Sur a tan solo 8 minutos de navegación del centro de buceo SCUBA IBIZA. Estábamos observando las maravillas que nos ofrece este sitio de buceo, cuando de repente vi algo amarrillo intenso, que sobresalía por encima del resto de los colores, me acerqué muy lentamente para observar de que se trataba. Como sabrán, muchos de los animalitos que vemos debajo del agua tienen su señal específica, y de esa manera nos comunicamos bajo el agua para poder identificarlos y comunicar con otros buceadores. Pues debido a la emoción no recordaba señal (creo que tampoco conocía si existía una) entonces empecé a hacer señales con la linterna y hacía sonar mi cascabel para llamar la atención de mis compañeros para que ellos pudieran apreciar semejante maravilla. A partir de aquel día quede enamorada de este majestuoso animal. Allí estaba con su elegante figura esperando a que aquellos con cámaras puedan fotografiarlo.

Yo en cambio nunca buceo con cámara, así que solo me quede ahí contemplándolo. Pero al terminar el día, el ex alumno que me acompañaba me regalo la mejor foto de todas, la cual guardo con mucho cariño.

Me gustaría mucho que también ustedes puedan vivir esta experiencia tan maravillosa, aquí en Ibiza. Aunque no es fácil de verlos conocemos algunas de sus localizaciones.

Si alguna vez buceando o en snorkel encuentras un caballito de mar no dejes que la emoción te sobrepase por que la observación de estos frágiles animales debe ser muy delicada y cuidadosa. Cuidado con los focos alumbrando directamente a los ojos del animal. Cuidado con las aletas y la flotabilidad porque en la zona puede haber más ejemplares que no vemos por estar camuflados entre las algas y, por supuesto, no tocar ni al caballito ni a las algas que lo rodean. Son tan delicados que con un simple movimiento puedes herirlos y si se sienten molestados pueden abandonar su lugar de reposo y corremos el riesgo de separar alguna pareja o exponerlos a sus depredadores.

Observa los océanos, fija tu mirada en el mar, siéntelo, respira… ellos nos proporcionan la mitad del oxígeno que respiramos… donde las leyendas cobran vida y la realidad se convierte en fábula. Desconocidos mundos, desconocidas historias, solo custodiadas por un furioso e indefenso mar.

Carla Villari

Referencias:

  • National Geographic España.
  • Documental: El desconocido mundo de los signátidos.
  • Diario Perfil.
  • Diario El Mundo.
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